Está más que claro que no se trata tan solo de uno de los símbolos más reconocidos internacionalmente, sino que un ícono de trascendencia cultural. Se ha vuelto demasiado popular, a medida que han trascendido las generaciones. 
Si por algo aún no te has dado cuenta, se trata de Bibendem, el famoso muñeco de Michelin. Sin embargo, para que puedas conocerlo aún más, hay datos para compartir, de los más curiosos. 
El nacimiento del reconocido logotipo de Michelin nació de pura casualidad. Su origen fue ocurrido por el propio Edouard Michelin tras observar una gran pila de neumáticos. 
Por ende, terminaron contactando al reconocido ilustrador, Marius Rossillon O'Galop, quién les definió como se debió la idea enmarcada.
La expectación que despertó el divertido logotipo de la compañía fue repentina. A tal manera, que André Michelin quiso que se le pareciera un poco, por lo que se le añadieron tres de sus rasgos más significativos: un anillo, un cigarro y unos enormes anteojos redondos.
Tiempo posterior, durante la carrera ocurrida en Amsterdam, el padre de los Michelin fue a saludar a un as local (Charles Thery) el cual, al verle, comenzó a exclamar divertido ‘Bibendum, Bibendum’. El muñeco encontró su característico nombre.
Tal fue el repertorio de buenas críticas y aceptación, que se creció para hacerse un lugar en el reconocido Salón de la Bicicleta en París. La idea era poder acrecentar la venta de cubiertas para bicicletas del hogar. Sin embargo, la avalancha fue tal, que quién se encontraba dentro del disfraz casi muere asfixiado.